lunes, 20 de agosto de 2018
sábado, 18 de agosto de 2018
No podría decirlo mejor.
Locura es querer resolver las cosas una y otra vez con las mismas herramientas.
O cambias y adoptas nuevas herramientas o sigues sufriendo.
"Uno de nuestros más grandes desafíos como seres humanos es que estamos constantemente buscando respuestas en un mundo de problemas.
Todos los problemas en nuestra vida se originan en nuestra realidad física. Podemos encontrar alivio temporal para esos problemas aquí en el mundo físico, pero las soluciones reales se encuentran en el campo espiritual. Para acceder a esta energía superior tenemos que ir más allá de los límites de nuestros cinco sentidos. Esta es la razón por la cual muchos encuentran consuelo en la oración, obtienen respuestas en la meditación profunda o son mejor guiados por el sexto sentido o la intuición.
Si te sientes atascado en tu vida y necesitas una solución, intenta acercarte a ésta desde un ángulo diferente, uno más espiritual. Podrías encontrar las respuestas que has estado buscado."
Kabbalah Judia
"Uno de nuestros más grandes desafíos como seres humanos es que estamos constantemente buscando respuestas en un mundo de problemas.
Todos los problemas en nuestra vida se originan en nuestra realidad física. Podemos encontrar alivio temporal para esos problemas aquí en el mundo físico, pero las soluciones reales se encuentran en el campo espiritual. Para acceder a esta energía superior tenemos que ir más allá de los límites de nuestros cinco sentidos. Esta es la razón por la cual muchos encuentran consuelo en la oración, obtienen respuestas en la meditación profunda o son mejor guiados por el sexto sentido o la intuición.
Si te sientes atascado en tu vida y necesitas una solución, intenta acercarte a ésta desde un ángulo diferente, uno más espiritual. Podrías encontrar las respuestas que has estado buscado."
Kabbalah Judia
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miércoles, 15 de agosto de 2018
Dos niñas de la mano ...
Los milagros ocurren todos los días. No hay nada sobrenatural en la presencia de Dios en nuestras vidas.
Hace 2 noches venia caminando a casa muy tarde sumergido en mis pensamientos (eso que hacemos los humanos). De repente un cántico me trajo a la realidad. Un simple cántico repetido una y otra vez: "Yo confío en Dios".
Veo delante de mí a una mujer trabajadora con bolsas en la mano. A unos pasos detrás de ella dos niñas cogidas de la mano que cantaban un simple cántico: YO CONFÍO EN DIOS. Esa maravilla de imagen me acompaño dos calles con su música y lleno mi alma de reconocimiento de la naturaleza de Dios, de la naturaleza humana e inocente y de ese cántico que mi alma repetía interiormente al ritmo de esas dos niñas. No pude dejar de pensar en otra niña de otros tiempos: María de Nazareth.
Su "Fiat" ("He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.") es el precursor de este YO CONFÍO EN DIOS que, en la fe, muchos niños, niñas, jóvenes y adultos de diferentes religiones y espiritualidades vivimos a diario.
¿Por qué? Porque desde la sabiduría de un corazón humano, que retorna a la inocencia, es de donde sale la comprensión, en la certeza, de que Todo es Dios y Estamos en Dios.
YO CONFÍO EN DIOS.
Gracias María, en el día de tu Asunción, por tu acogida del misterio y hacer de lo sobrenatural parte de la naturaleza de la vida.
¡Gracias MAMÁ!
Hace 2 noches venia caminando a casa muy tarde sumergido en mis pensamientos (eso que hacemos los humanos). De repente un cántico me trajo a la realidad. Un simple cántico repetido una y otra vez: "Yo confío en Dios".
Veo delante de mí a una mujer trabajadora con bolsas en la mano. A unos pasos detrás de ella dos niñas cogidas de la mano que cantaban un simple cántico: YO CONFÍO EN DIOS. Esa maravilla de imagen me acompaño dos calles con su música y lleno mi alma de reconocimiento de la naturaleza de Dios, de la naturaleza humana e inocente y de ese cántico que mi alma repetía interiormente al ritmo de esas dos niñas. No pude dejar de pensar en otra niña de otros tiempos: María de Nazareth.
Su "Fiat" ("He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.") es el precursor de este YO CONFÍO EN DIOS que, en la fe, muchos niños, niñas, jóvenes y adultos de diferentes religiones y espiritualidades vivimos a diario.
¿Por qué? Porque desde la sabiduría de un corazón humano, que retorna a la inocencia, es de donde sale la comprensión, en la certeza, de que Todo es Dios y Estamos en Dios.
YO CONFÍO EN DIOS.
Gracias María, en el día de tu Asunción, por tu acogida del misterio y hacer de lo sobrenatural parte de la naturaleza de la vida.
¡Gracias MAMÁ!
viernes, 10 de agosto de 2018
Oscuridades
"Mientras más grande sea la oscuridad, mayor será la Luz que puede ser revelada al transformarla para el bien.
¡No te deshagas de ella! ¡Transfórmala! "
Kabbalah Judia
¡No te deshagas de ella! ¡Transfórmala! "
Kabbalah Judia
lunes, 6 de agosto de 2018
Solo para creyentes ....
Hoy es el día en que se celebra la Transfiguración de Jesús, una olvidada del misterio crístico.
No del misterio de Jesús, sino del "nuestro".
Una gran olvidada del misterio crístico que reside en cada cristianx.
Mientras que, apegadxs a los rituales, apuntamos a la sola transformación de las formas, es nuestro consentimiento a la gracia lo que apunta a la transfiguración del SER.
Y solo así, con el rompimiento de nuestras formas, es cuando Dios se hace presente en nuestra vida.
La inhabitación trinitaria en nosotrxs crea y recrea su misterio en el interior de nuestra alma. Pero no solo el alma es la transformada sino nuestro SER humano que, en constante desarrollo, vence las limitaciones de la naturaleza para encarnar este misterio.
Si la Anunciación nos enseña de la posibilidad de nuestro “SI” a la gracia para hacer que “La Palabra” se haga carne en nosotrxs; si la Resurrección nos enseña que el dolor y el sacrificio tiene un sentido y una recompensa; es la Transfiguración la que enseña, a lxs jóvenes adultos en la fe, sobre la multiplicidad y unidad de los rostros de Dios, la unidad en la multiplicidad a la que estamos llamados y la residencia de esa fuerza transformante, que es Dios mismo, en nosotrxs. Esta residencia en nosotrxs del huésped divino nos lleva a la conversión constante y a la búsqueda de la Luz de Dios en nosotrxs y en el mundo.
Crecimiento como espirituales, crecimiento como humanos en mente-emoción y madurez transformante de nuestra naturaleza carnal en el esplendor de todas sus potencialidades de expresión.
Que esta Luz, que todo lo transforma, crezca en nosotrxs y que, en nuestro servicio como cristianxs, cualquiera pueda ver nuestras manos brillar.
No del misterio de Jesús, sino del "nuestro".
Una gran olvidada del misterio crístico que reside en cada cristianx.
Mientras que, apegadxs a los rituales, apuntamos a la sola transformación de las formas, es nuestro consentimiento a la gracia lo que apunta a la transfiguración del SER.
Y solo así, con el rompimiento de nuestras formas, es cuando Dios se hace presente en nuestra vida.
La inhabitación trinitaria en nosotrxs crea y recrea su misterio en el interior de nuestra alma. Pero no solo el alma es la transformada sino nuestro SER humano que, en constante desarrollo, vence las limitaciones de la naturaleza para encarnar este misterio.
Si la Anunciación nos enseña de la posibilidad de nuestro “SI” a la gracia para hacer que “La Palabra” se haga carne en nosotrxs; si la Resurrección nos enseña que el dolor y el sacrificio tiene un sentido y una recompensa; es la Transfiguración la que enseña, a lxs jóvenes adultos en la fe, sobre la multiplicidad y unidad de los rostros de Dios, la unidad en la multiplicidad a la que estamos llamados y la residencia de esa fuerza transformante, que es Dios mismo, en nosotrxs. Esta residencia en nosotrxs del huésped divino nos lleva a la conversión constante y a la búsqueda de la Luz de Dios en nosotrxs y en el mundo.
Crecimiento como espirituales, crecimiento como humanos en mente-emoción y madurez transformante de nuestra naturaleza carnal en el esplendor de todas sus potencialidades de expresión.
Que esta Luz, que todo lo transforma, crezca en nosotrxs y que, en nuestro servicio como cristianxs, cualquiera pueda ver nuestras manos brillar.
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