lunes, 6 de febrero de 2017

¿A qué le dedicamos nuestro tiempo interno?

El alcance de nuestras palabras es un dato desconocido para nosotrxs. Nunca sabemos cómo influye aquello que sale de nosotrxs ni cuáles caminos recorren. 
Sí sabemos que ellas muestran aquello que se encuentra en nuestro interior. 
No solo aquello que pensamos sino nuestra forma de pensar. Expresan nuestra vida emocional, su estructura, nuestra escala de valores, nuestros miedos, nuestras afecciones, etc. De ellas no solo se comprende el contenido sino se infiere nuestra vida interior con sus luces y sombras. 
También nuestras palabras pueden llenar o vaciar la vida interior de otrxs de forma tóxica. 
Cuidar de la calidad de nuestras palabras, es cuidar de la calidad de nuestros pensamientos. ¿A qué le dedicamos nuestro tiempo interno? 
El poder de nuestras palabras radican en que son fuente de energía y esa energía puede ser positiva o negativa. Primero para nosostrxs mismxs y luego para los demás. 
Cómo usamos ese poder está en la raíz de nuestra propia voluntad y en el desarrollo de nuestra autoestima. 
De aquello que habla la boca esta lleno el corazón.

viernes, 3 de febrero de 2017

... del mundo mi claustro ...

Ayer ha sido el día de Ntra Sra de la Candelaria. Hoy se celebra el dia de la Vida Consagrada..
"Llegada la noche, me fui a dormir tarde.
Me desperté igualmente a las 3:15, como todos los días. Me puse el habito y salí de mi celda para pasar por el servicio antes de ir a la iglesia para el rezo de Vigilias. En la base de las escaleras cogí mi capa. Por suerte la tenemos y con placer se usa en estos días de comienzo del invierno. La Iglesia del monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles es muy grande y fría en estas épocas y, a estas horas, mucho más.
Me llamó la atención cómo me miraban los hermanos.
Sonrisas, complicidad, alguno que otro se veía que agradecía a Dios al verme. La sensación era de la alegría de la llegada del hijo pródigo.
Aún el abrazo del padre Abad al verme fue extraño y también sus palabras que rompían el silencio nocturno: Has vuelto!!! ... pero nunca te has ido.
Allí me di cuenta: estaba soñando y, en sueños, había vuelto a visitarlos.
Simplemente me dispuse a disfrutar de cada detalle: de los ladrillos de la pared de la iglesia tocándolos nuevamente con mis manos, del padre S. que paso sonriéndome (uno de mis testigos de mi consagración a María), del hermano J. que me guiñó el ojo, de entrar al coro y saludar al Santísimo (a la usanza Trapense que aún hoy uso), coger mi asiento del coro, acomodar los libros y comenzar a cantar a mi Dios.
Pasados unos salmos, sabiendo que era un sueño y recordando que tomé la decisión de hacer del mundo mi claustro, me despedí del olor a humedad de la capilla, del tacto del habito sobre mi cuerpo y desperté."

domingo, 29 de enero de 2017

Para aquellxs que no deseamos reencarnar más

El Rav (maestro de la Kabalah judía) siempre nos decía que hiciéramos nuestro trabajo espiritual con pasión.
Él decía: “Deberíamos despertar como si el edificio estuviera en llamas y fuese nuestro trabajo apagarlo”.

Intenta literalmente saltar de la cama corriendo hacia la acción. Esto puede marcar la diferencia entre vivir un día una y otra vez por setenta años, o vivir setenta años en un día.

viernes, 27 de enero de 2017

domingo, 22 de enero de 2017

Encontrémonos verdaderamente. Conóceme tal, como soy

“No te harás imagen tallada…”
Ni de Dios, ni de nada. No retendrás a Dios en una imagen…
Sin embargo, cada palabra que pronunciamos sobre él
y cada nombre que le damos: Eterno, Señor, Padre..
se convierten en imágenes donde limitamos su vida, su gloria, su amor.
“No te harás imagen tallada…” Ni de Dios, ni de otros.
Sin embargo, algunas palabras bastan para describir a una persona, construir una reputación, forjarse una opinión, cincelar un retrato, vaciar al otro en un molde.
Es fácil, tan fácil construirse una imagen del otro,
fiándose de las apariencias y de las habladurías,
quedándose con las primeras impresiones, concretándolo en un episodio de su vida o en el fracaso de un encuentro.
“No te harás imagen tallada…”
Ni de Dios, ni de los otros, ni de ti mismo.
Porque cada uno forja su propia imagen.
¿Cómo entonces discernir el rostro bajo la máscara,
la fragilidad bajo la seguridad, la herida bajo la chanza,
la ternura bajo la frialdad?
Es difícil romper las imágenes que se han hecho de los otros,
de ir hacia el otro y decirle:
“Es a ti a quien quiero encontrar y conocer,
y no la imagen que me han dado de ti,
y no la imagen que tú das de ti”.
Es difícil romper la imagen que los otros se hacen de nosotros,
o que hemos querido dar de nosotros mismos,
o de ir hacia el otro y decirle:
“olvida las imágenes que tienes de mí.
Encontrémonos verdaderamente.
Conóceme tal, como soy “.

Nadine Heller, pastora. Communion Béthanie